Captación de inversores para plataformas de tokenización y activos del mundo real. Medimos capital captado y permanencia, no impresiones.
Una plataforma de tokenización vende el mismo producto a dos personas que no se parecen. El inversor que ya opera con cripto entiende el raíl pero no conoce el activo: no sabe valorar un inmueble, una cartera de deuda o un fondo. El inversor tradicional entiende el activo perfectamente y desconfía del raíl: le preocupa la custodia, la liquidez real y qué pasa si la plataforma desaparece.
El error más común es escribir un solo mensaje para los dos. Acaba siendo demasiado técnico para uno y demasiado superficial para el otro, y no convence a ninguno. Nosotros los separamos desde el principio: distinto argumento, distinta prueba, distinto canal y medición por separado.
Por eso los separamos desde el principio: distinto argumento, distinta prueba, distinto canal y medición por separado.
Campañas de pago y contenido construidos alrededor de la objeción concreta que frena la inversión, con cualificación antes de que nadie llegue a una llamada comercial.
La mitad del trabajo en tokenización es que se entienda qué compra exactamente el inversor: qué representa el token, qué derechos da, cómo se sale. Si eso no queda claro, lo demás da igual.
Acuerdos con wallets, exchanges, agregadores, medios especializados y comunidades. En este sector una integración bien elegida mueve más capital que tres meses de publicidad.
Una lista más corta y más lenta, donde lo que vende es la credibilidad: documentación, histórico, cobertura de terceros y presentaciones en caliente. Aquí el volumen no sirve de nada.
Instalamos el seguimiento del embudo completo antes de lanzar nada: registro, verificación de identidad, primera inversión, importe y permanencia a noventa días.
Antes de proponerte un plan miramos qué estás midiendo hoy y dónde se pierde el dinero que ya gastas. En plataformas de tokenización la fuga casi nunca está en el tráfico: está entre el registro y la primera inversión, en la verificación de identidad, o en una duda sobre la salida que nadie respondió a tiempo.
Si de ahí sale que no te hacemos falta, te lo decimos.
Trabajamos con Reental, una plataforma española de tokenización de inmuebles. Es exactamente el escenario que describimos arriba: una parte de sus inversores llega desde el mundo cripto y necesita entender el inmueble, y otra llega desde la inversión inmobiliaria tradicional y necesita entender el token. Dos conversaciones distintas sobre el mismo producto.
Acordamos una métrica de negocio antes de empezar y reportamos contra ella. Según la plataforma suele ser capital captado, coste por inversor que completa su primera operación, importe medio de entrada o capital que sigue ahí a los noventa días.
No reportamos alcance ni impresiones como resultado. Si un canal no se puede atar a una de esas cifras, lo decimos en vez de rellenar una diapositiva con ello.
Trabajamos en este sector desde 2021 y hemos pasado un ciclo entero: lanzamientos que salieron bien, lanzamientos que no, y el endurecimiento regulatorio de por medio. De ahí viene que desconfiemos de las tácticas que lucen en una presentación y no sobreviven al contacto con un inversor real.
En la Unión Europea el reglamento MiCA regula desde finales de 2024 a los proveedores de servicios de criptoactivos, y eso condiciona qué se puede prometer, a quién se puede dirigir una campaña y cómo hay que advertirlo. No es un detalle legal que se resuelve al final: define la campaña desde el primer día.
Tampoco trabajamos con dos competidores directos en la misma categoría y mercado.