Solicitar llamada de diagnóstico
Procesos

Automatización de procesos internos con IA

Mapeamos lo que hace tu equipo cada semana, elegimos qué merece automatizarse y lo montamos sobre las herramientas que ya usas.

El problema casi nunca es el modelo

Cuando una empresa dice que quiere «meter IA», lo que suele haber detrás es un proceso que funciona a base de copiar y pegar entre cuatro herramientas que no se hablan. El modelo no arregla eso por sí solo. Lo que lo arregla es describir el proceso con precisión, decidir qué parte puede hacer una máquina y conectar las piezas.

Antes: copiar y pegar entre correo, CRM, hoja de cálculo y documentos. Después: las mismas herramientas conectadas por un flujo Antes Correo CRM Hoja de cálculo Documentos Copiar y pegar, a mano, cada semana Después Correo CRM Hoja de cálculo Documentos Flujo conectado: el modelo hace la parte con criterio; el resto es fontanería
No proponemos cambiar de herramientas: conectamos las que ya usas.

Esa descripción casi nunca existe por escrito. Vive en la cabeza de la persona que lleva cinco años haciéndolo, y cambia según el caso. Buena parte del trabajo consiste en sacarla de ahí antes de automatizar nada.

Qué hacemos

  • Mapa de procesos con horas reales. Recorremos contigo lo que hace cada equipo en una semana normal: qué entra, por dónde pasa, dónde espera y dónde se repite. Sin ese mapa, automatizar es acelerar el desorden.
  • Elegir qué se automatiza y qué no. No todo merece la pena. Priorizamos por horas que libera, por facilidad de comprobar el resultado y por lo que cuesta un error. Una tarea de diez minutos al mes no entra, por muy automatizable que sea.
  • Agentes y automatizaciones conectados. Montamos los flujos sobre lo que ya usas —correo, CRM, hoja de cálculo, almacén de documentos, gestor de proyectos— en vez de proponerte cambiar de herramientas. El modelo se encarga de la parte que requiere criterio; el resto es fontanería, y conviene no confundirlas.
  • Documentación y formación. Dejamos escrito cómo funciona cada flujo, qué hacer cuando falla y a quién avisar. Y enseñamos a tu equipo a escribir las instrucciones de los agentes, porque quien conoce el proceso es quien debe ajustarlo.
  • Revisión a los tres meses. Volvemos a medir con el mapa delante. Algunos flujos habrán dejado de usarse y conviene apagarlos; otros se habrán quedado cortos.

Por dónde suele empezar

En la mayoría de las empresas con las que trabajamos los primeros candidatos se repiten: la entrada y cualificación de leads, la preparación de presupuestos y propuestas, el resumen y seguimiento de reuniones, los informes periódicos que alguien monta a mano cada lunes, y la primera respuesta a correos o mensajes que siguen siempre el mismo guion.

Ninguno de ellos sustituye a nadie. Lo que hacen es quitar de encima la parte del trabajo que no requiere criterio, que es justo la que agota a la gente que sí lo tiene.

Qué medimos

Horas liberadas al mes y en qué se emplean, tiempo que tarda el proceso de principio a fin, porcentaje de casos que se completan sin intervención, y errores que el flujo detecta y antes pasaban.

Medimos el antes con el mapa inicial, porque si no, a los tres meses nadie se acuerda de cuánto se tardaba. Esa cifra de partida es la mitad del valor del proyecto.

Por qué nosotros

Venimos del marketing medible, no de la consultoría de procesos. Eso se nota en dos cosas: empezamos por lo que se puede contar y desconfiamos de los proyectos largos que no enseñan nada hasta el final. Preferimos poner un flujo en producción en semanas y discutir sobre datos reales.

Y lo aplicamos primero en casa. La agencia funciona con agentes propios para análisis, producción y mantenimiento; cuando te contamos dónde se atasca uno de estos proyectos, es porque se nos atascó antes a nosotros.

El resto del área de inteligencia artificial

Telegram Escríbenos por WhatsApp