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Marketing de NFT y activos digitales en Cuba
Cuba no es un mercado digital comparable a ningún otro del continente, y cualquier plan de captación que ignore eso quema presupuesto en las dos primeras semanas. Aquí hay un único operador de telecomunicaciones, ETECSA; una conectividad móvil que llegó al público general en diciembre de 2018; cortes eléctricos que interrumpen el consumo en franjas enteras del día; y una subida de tarifas de datos aplicada desde el 30 de mayo de 2025 que cambió el coste real de estar conectado para el usuario medio. Todo eso condiciona cuánto se navega, a qué hora y desde qué tipo de aplicación.
Qué se puede hacer de verdad en Cuba con activos digitales
El marco existe y conviene leerlo con precisión. La Resolución 215/2021 del Banco Central de Cuba, publicada en la Gaceta Oficial Extraordinaria número 73 del 26 de agosto de 2021, regula el uso de determinados activos virtuales en operaciones comerciales y reserva al BCC la potestad de licenciar a los proveedores de servicios de activos virtuales. No es una apertura: es un régimen de autorización previa con una autoridad única. Quien planifique una campaña de captación con tokens, NFT o pagos en cripto dirigida a residentes en la isla trabaja dentro de ese perímetro, no al margen de él.
A la vez, el uso real va por delante de la infraestructura formal. Las stablecoins y las pasarelas nacidas en la propia comunidad cubana cubren huecos que la banca no cubre: cobros a clientes fuera de la isla, pagos a freelancers, remesas. Y el ciudadano ya está acostumbrado al dinero en el móvil por vía estatal, con Transfermóvil y EnZona y con el proceso de bancarización impulsado desde 2023. Esa familiaridad con el pago digital es un activo para cualquier producto que quiera introducir una billetera o un token de utilidad.
Los problemas concretos de una empresa con presupuesto
El primero es de canal. Las grandes plataformas publicitarias estadounidenses no operan con Cuba por las sanciones vigentes: no hay cuenta de anunciante local, ni segmentación limpia, ni medición estándar. Un equipo de marketing acostumbrado a escalar con pujas automáticas se queda sin su motor habitual y tiene que reconstruir la captación sobre otros soportes.
El segundo es de demanda dividida. Buena parte del comercio electrónico que sirve a Cuba se paga desde fuera y se entrega dentro: plataformas de la diáspora como Katapulk o Supermarket23 funcionan así. Eso significa que el comprador y el destinatario suelen ser personas distintas, en países distintos, con motivaciones distintas. Una campaña que trate a ambos como un solo público rinde la mitad.
El tercero es de medición. Con conectividad intermitente, navegación por proxy y mucho consumo en aplicaciones de mensajería, la atribución por defecto miente. Los picos de tráfico no coinciden con los horarios de otros mercados y una parte relevante de la conversión ocurre en conversación privada, fuera de cualquier píxel.
El cuarto es de estructura del tejido empresarial. Las mipymes privadas se legalizaron en 2021 y, según la ONEI, en diciembre de 2024 había 9.236 registradas, tras la primera caída desde su creación. Si vende usted B2B, ese es su universo real de cuentas privadas, además del sector estatal, que tiene sus propios circuitos de decisión y compra.
Qué hace Blue Manakin
Trabajamos donde está la atención y donde el pago es posible, no donde el manual dice que debería estar.
- Canales que sí funcionan en la isla: Telegram y WhatsApp como eje de captación y conversión, comunidades y grupos verticales, clasificados de alto tráfico como Revolico, medios independientes y creadores cubanos con audiencia propia dentro y en la diáspora.
- Doble embudo diáspora–isla: creativos, precios y argumentos separados para quien paga desde Miami, Madrid o Ciudad de México y para quien recibe o usa el producto en Cuba.
- Diseño del activo digital, no solo su promoción: qué derecho o utilidad representa el token o el NFT, cómo se custodia, cómo entra y sale el valor, y qué encaja con la Resolución 215/2021 y con la asesoría legal del cliente.
- Contenido ligero: piezas que cargan con conexión pobre y que sobreviven a la reubicación fuera de la web, incluida la circulación por vías offline.
- Medición propia: parámetros UTM y enlaces firmados por canal, encuesta de origen declarado en el alta, cohortes por semana y seguimiento en cadena de las carteras que llegan por cada fuente.
Los indicadores que nos comprometemos a mover son de negocio: coste por usuario verificado, coste por cartera activa a 30 días, tasa de primer depósito o primera compra, retención a 60 y 90 días y valor por cohorte. Informe mensual con la serie completa, incluidos los canales que dejamos de usar y por qué.
De dónde viene nuestro criterio
Hemos captado usuarios para Mantle, Socios.com, BetFury, Reental y Bnext. Son proyectos de cripto, tokenización y banca digital, con presupuesto de medios y con objetivos de adquisición medidos en carteras y depósitos, no en impresiones. Esa es la escuela con la que abordamos un mercado tan restringido como el cubano.
Esta página está pensada para empresas que ya tienen tracción y estructura: fabricantes con red comercial que quieren abrir canal digital, ecommerce que ya factura y ya invierte de forma sostenida en publicidad de pago, SaaS y tecnología B2B con ciclo de venta definido, y proyectos cripto o fintech con financiación cerrada. El cliente tipo destina a medios una cantidad estable cada mes durante al menos un semestre, tiene alguien responsable de marketing con capacidad de decisión y puede sostener seis meses de trabajo antes de juzgar resultados. Si el presupuesto de medios es esporádico o la expectativa es rentabilizar la inversión en cuatro semanas, no somos el socio adecuado.
Si encaja con ese perfil y Cuba está en su mapa, el primer paso es una revisión de viabilidad: qué se puede cobrar, por qué canal se llega y qué volumen de usuarios es razonable esperar antes de comprometer medios.